AUTONOMO Y MONOTRIBUTO: DIFERENCIAS

Con frecuencia se utiliza erróneamente el termino “monotributo” y “autónomo” para referirse a una u otra condición tributaria. Tanto el monotributo como el autónomo, son regímenes que presentan diferencias bien marcadas y características distintivas.

Cabe destacar que al momento de inscribirse que no hay una “obligación” (salvo determinadas circunstancias que veremos más adelante) para encuadrarse en tal o cual régimen.

Por lo que al momento de iniciar en una actividad independiente, una de las primeras decisiones que se deberá tomar, es si va a ser “monotributista” o “autónomo”.

Entonces, al momento de inscribirnos en la AFIP, deberemos optar por uno de éstos dos regímenes:
•Regimen General (o “autónomo”)
•Régimen Simplificado (o “monotributo”)

Antes de optar por el régimen simplificado o el general, es necesario conocer en detalle que tipo de actividad económica se realiza, cual es el volumen de operaciones y que tipo de encuadre legal y reglamentario corresponde a cada figura impositiva, luego de definidas éstas cuestiones, habrá que considerar cual es el “costo impositivo” o “carga tributaria” que implica encuadrarse en uno de éstos dos regímenes y analizar si es conveniente o acorde, de acuerdo a la actividad desarrollada y a los ingresos.

Autónomos (o “contribuyentes régimen general”)

A continuación detallamos las características principales de éste régimen:
•Realizan sus aportes previsionales en forma mensual sobre una base imponible presunta según resulte de su actividad, cantidad de empleados, etc.
•Están obligados a liquidar mensualmente su posición en el Impuesto al Valor Agregado, determinando un saldo a favor o pago del impuesto.
•También deben presentar anualmente la liquidación de Impuesto a las Ganancias, e ingresar saldo y anticipos por el mismo impuesto.
•Están sujetos a retenciones por parte de otros contribuyentes, tanto en IVA como en Ganancias por las operaciones que realicen con estos.
•Tienen la obligación de llevar registros contables (libros IVA) tanto por sus compras como sus ventas.
•Al ser responsables inscriptos en IVA, deben utilizar facturas tipo “A”, para sus operaciones con otros inscriptos y tipo “B”, para consumidores finales.
•Sin embargo, su carga tributaria es más equitativa, ya que la misma grava sus ingresos netos (ventas menos compras y gastos).
•Tienen acceso más fácil a créditos, ya que su situación económica está respaldada por registros legales y declaraciones juradas.

Monotributistas (o “régimen simplificado”)

Sus características principales son:
•Reemplazan el pago de los aportes previsionales, IVA y Ganancias con una única cuota mensual, de acuerdo a parámetros de facturación, superficie ocupada, energía eléctrica consumida y precio de venta unitario.
•Si a su vez se desempeñan en relación de dependencia, no están obligados a ingresar los aportes previsionales de su cuota mensual.
•No tienen obligación de llevar registros contables ni presentar DDJJ mensuales y/o anuales. Solo deben guardar los comprobantes en forma ordenada.
•No pueden ser objeto de retenciones por parte de otros contribuyentes.
•Pueden utilizar un solo tipo de comprobante “C” para sus ventas, cualquiera sea el tipo de contribuyente con el que estén operando.
•Pero, si caen sus ventas o no tienen ingresos en determinado período, igualmente están obligados al pago del impuesto simplificado.
•Pueden verse discriminados por algunas empresas, ya que las mismas no pueden tomar el crédito fiscal del IVA por sus compras.
•Algo similar ocurre con los bancos, ya que demostrar su situación económica es más compleja al no contar con registros contables.

Similitudes

•Ambas se aplican a personas físicas que realizan una actividad económica (primaria, producción y/o servicios) en forma independiente, asumiendo el riesgo empresario.
•Están obligados a la presentación de la DDJJ por el Impuesto a los Bienes Personales y al pago del saldo y anticipo determinados.
•Si tienen empleados, deben observar las normas y leyes laborales (recibos, libro de sueldo, pago asignaciones familiares, ART, seguros, etc.) y liquidar y pagar las cargas sociales de acuerdo a los aplicativos suministrados por la AFIP.
•Por sus operaciones con consumidores finales, están obligados al uso de controladores fiscales.
•Respecto al Impuesto sobre los Ingresos Brutos, el mismo es independiente de su condición como autónomo o monotributista; corresponderá liquidarlo de acuerdo al nuevo régimen simplificado, como contribuyentes local o de convenio, según corresponda.
•Ambos pueden integrar sociedades de hecho, con la única diferencia que en el caso de los monotributistas, no pueden ser más de 3 socios.

Algunas cuestiones a tener en cuenta
•Un mismo contribuyente puede ser monotributista y autónomo al mismo tiempo; esto es así porque la nueva reglamentación, determinó que determinadas actividades son compatibles con la condición de monotributista; por ejemplo ser accionista de una S.A. (por la cual aporta como autónomo por desempeñar tareas tecnico-administrativas) y a su vez brindar asesoramiento profesional a terceros (monotributista).
•El monotributista debe respetar los parámetros fijados por la AFIP y no superar las tres (3) unidades de explotación para permanecer en el régimen; si no, automáticamente deberá inscribirse en IVA y Ganancias y comenzar a operar como autónomo.
•Es incompatible la condición de monotributista con alguna actividad por la cual el sujeto conserve su carácter de Responsable Inscripto en el IVA.
•En el caso de las sociedades de hecho, cuando alguno de los socios no pueda encuadrarse como monotributista, la sociedad quedará excluida del mismo impuesto.
•Si algún contribuyente, solicita la baja en el Régimen del Monotributo, debe tener en cuenta que no podrá volver a inscribirse en el mismo hasta 3 años después de otorgada la misma.

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